The difference between art and kitsch

Lloyd Cole

To think of a song being “about” something is awfully restrictive. Not to mention dull. I prefer that a song simply is. Like a painting. If we focus on the writer’s message, we effectively close the text, as Barthes put it. We restrict the work to a single understanding. Great art exists in this interaction between the art and the spectator, the reader, the listener. Great art requires reflection, and it is in this reflection that the magic happens. Kitsch takes a simulacrum of this magic and projects it directly on to the work. Negating the need for reflection. Great art engages you, speaks to you, kitsch speaks at you. Often it shouts.

Lloyd Cole treu disc el proper 24 de juny. Un dels meus gurús, sens dubte.

Més a: http://www.independent.co.uk/arts-entertainment/music/features/the-songwriters-blues-the-secrets-to-writing-hits–and-how-to-stay-happy-doing-so-8567675.html

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¿Contra Thatcher se escribían mejores canciones?

Una de mis tesis recurrentes cuando ejemplifico la decadencia y banalidad actual del pop inglés es que hubo unos “good old days” -más o menos coincidiendo con la época en que la hoy difunta Margaret Thatcher fue primera ministra- en que muchos artistas pop británicos escribían letras abiertamente políticas y polémicas y se posicionaban claramente sin dejar de ser pop y, lo que es mejor, sin dejar de llegar a lo más alto de las listas de ventas.

En definitiva, que hubo una época en que el pop, género a priori hedonista y apolítico, fue y tuvo vocación política. Con todas las coartadas irónicas y artys que se quiera, también con la voluntad de vender y ser popular, pero con letras críticas con la sociedad de su tiempo, que es una de las cosas que hoy se echan bastante en falta en el aburridísimo pop británico de los últimos años (no así en el de otras geografías como el americano).

En cualquier caso, como la cabra tira al monte y con el único objetivo de mezclar la actualidad con mi pasión por el pop, se me ha ocurrido hacer un resumen en 10 canciones del nefasto mandato de Margaret Thatcher (1979-1990).

1 – The Clash – London Calling (1979)

Coincidiendo con la llegada de Maggie al poder, The Clash se imaginaban este sombrío escenario apocalíptico y postnuclear. El clásico que debió haber sido la canción de los Juegos Olímpicos del 2012.

2 – The Jam – That’s entertainment (1980)

Pocas canciones retratan tan bien como esta la decadencia de la sociedad británica, uno de los mejores y más despiadados cuadros de costumbres que se han escrito en el pop y la mejor  canción que se ha hecho nunca sobre el aburrimiento y el hastío con perdón de Morrissey y su “Everyday is like Sunday”. Para mí, el antihimno de UK.

3 – The Specials – Ghost Town (1981)

Una letra sobre decadencia urbana, desempleo juvenil y violencia en las calles que llegó al número uno justo en el verano en que hubo una oleada de revueltas en UK. Una letra que podría resumir perfectamente la España de 2013 por cierto: “Government leaving the youth on the shelf / This place, is coming like a ghost town / No job to be found in this country / Can’t go on no moreThe people getting angry.

4 – Depeche Mode – Everything Counts (1983)

Los Depeche Mode de la época de “Construction Time Again” usaban consciente y provocadoramente una imaginería marxista, no sin ironía, claro. Pero la cosa no se quedaba en la estética, y esta es una de las canciones que mejor resumen el materialismo y codicia de la nueva Gran Bretaña thatcherista. Visionarios.

5 – Billy Bragg – A New England (1983)

Billy Bragg, el bardo de Barking, el cantautor pop más político sin duda de toda la década, el que apoyaba las huelgas de mineros y hacía canciones sobre lucha obrera en la que es su canción menos política, en la que tira la toalla y se repliega en su vida privada: “I don’t want to change the world / I’m not looking for a new England / I’m just looking for another girl“. Sinceridad brutal.

6 – Bronski Beat – Smalltown Boy (1984)

Jimmy Sommerville. Ese encantador clon de Tintín, pero en versión izquierdosa y abiertamente homosexual. El incansable activista que demostró que lanzar eslóganes no tenía por qué ser una cosa aburrida y que de hecho era más efectivo si se hacía a ritmo de Hi-NRG.

7 – The Smiths – Heaven Knows I’m Miserable Now (1984)

El Morrissey joven e inadaptado que hacía cola en la oficina de empleo definitivamente no es el de ahora. Y era más creíble. Una de sus mejores perlas contra el credo yuppie de la realización por el trabajo la contiene esta sátira contemporánea que es “Heaven Knows I’m Miserable Now”: “I was looking for a job / and then I found a job / and heaven knows I’m miserable now“.

8 – The Housemartins – Build (1987)

Porque de aquellos polvos vinieron estos lodos. “Build” es simplemente la mejor canción sobre especulación inmobiliaria que se ha hecho. Pop corrosivo, triste y demoledor bajo el disfraz nerd e irónico. “From meccano to legoland / Here they come with a brick in their hand / Men with heads filled up with sand / It’s build.

9 – Morrissey – Margaret on the Guillotine (1988)

En su debut en solitario Morrissey mandaba a la dama de hierro nada más ni nada menos que a la guillotina y se alegraba por su muerte con 25 años de adelanto.

10 – Aztec Camera – Good Morning Britain (1990)

Por su fecha y título, bien podría ser la canción-balance del thatcherismo. Una de las mejores sátiras sobre una sociedad británica a la que se deja por imposible: “Jock’s got a vote in Parochia / Ten long years and he’s still got her / Paying tax and and doing stir / Worry about it later.” O estos otros demoledores versos: “From the police cell to the deep dark grave / On the underground’s just a stop away / Don’t be too black, don’t be too gay / Just get a little duller.”

Happy Ballantine’s (y IV)

Is it over when you’re sober?
Is it junk?

“A veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión y eso es también una decisión”
Mariano Rajoy

psb

Finalizamos este pequeño recorrido por el amor en el pop con la canción que definitivamente convirtió San Valentín en St. Ballantine’s, que no es otra que “You only tell me you love me when you’re drunk” de los Pet Shop Boys, del disco Nightlife (1999).

Tal vez esta sea la canción más sórdida y deprimente de las que he escogido para el especial, porque a menudo los dramas más tremendos son los dramas banales y cotidianos, esas situaciones que conllevamos sin derramar una lágrima y sin querer pensar demasiado en ellas, ese letal y demoledor “tirar del carro”. Porque los silencios, las “cosas que nunca te dije”, “aguantar” cosas por amor (o por lo que sea)… está definitivamente sobrevalorado.

Las relaciones humanas (en el amor y en el resto de ámbitos) siempre serán desequilibradas, imperfectas y distan mucho de la imagen endulcorada e idealizada de la postal de turno de San Valentín. Pero una vez hemos asumido esto y aceptado un compromiso aceptable con la realidad, no es menos es cierto que amar, querer a alguien de verdad, es no conformarse, es actuar, decidir, hablar, pactar, negociar, hacerse valer y poner todas las cartas (y los testículos u ovarios) bien a la vista sobre la mesa.

Poco más que decir de la canción que inspiró el gran libro de relatos T’estimo si he begut de esa pésima tertuliana y colaboradora televisiva y buenísima escritora que es Empar Moliner.

What a performance tonight
Should I react or turn off the light?
Looks like you’re picking a fight
in a blurring of wrong and right
But how your mood changes
You’re a devil, now an angel
Suddenly subtle and solemn and silent as a monk
You only tell me you love me when you’re drunk

It’s better than nothing, I suppose
some doors have opened, others closed
but I couldn’t see you exposed
to the horrors behind some of those
Somebody said: listen
don’t you know what you’re missing?
You should be kissing him
instead of dissing him like a punk
But you only tell me you love me when you’re drunk
You only tell me you love me when you’re drunk

All of my friends keep asking me
Why, oh, why
do you not say goodbye?
If you don’t even try
you’ll be sunk
’cause you only tell me you love me when you’re drunk

What’s the meaning
when you speak with so much feeling?
Is it over when you’re sober?
Is it junk?
You only tell me you love me when you’re drunk
You only tell me you love me when you’re drunk

Y sí, evidentemente la cita de Mariano Rajoy es justo lo contrario de lo que se debería hacer siempre.

Más:

Happy Ballantine’s (III)

Cheap, never cheap…

“Todas las tragedias que me pasan las sublimo creando. Cuantas más adversidades ocurren, más creo, y más dinero saco. Últimamente lo que me interesa es hacerme millonario, por lo que prefiero no tener amor, ni ser feliz ni nada. Por ejemplo, voy a algún lado, veo a alguien que me gusta y que pasa total de mí… Entonces me voy a casa y compongo un ‘hit’”

Carlos Berlanga (1959-2002)

Artista: The Beautiful South
Canción: “Song for Whoever”, del disco “Welcome to the Beautiful South“ (1989)

Cagarse en el amor es un tópico tan manido y vacío como creer ciegamente en él. La afilada pluma de los ex-Housemartins Paul Heaton y Dave Rotheray iba mucho más allá.

The Beautiful South abrían su disco de debut con lo que en una primera escucha poco atenta parece un baladón insufrible, pero en realidad es una ácida y despiadada parodia sobre los escritores de canciones de amor o, más bien, sobre lo malos (en el doble sentido de la palabra) que suelen ser quienes se ganan la vida escribiendo sobre el amor.

Esta es la fábula desencantada sobre un cínico autor de canciones que utiliza a las mujeres como kleenex con la única motivación de inspirarse y compilar material para sus hits:

I love you from the bottom, of my pencil case
I love you in the songs, I write and sing

I love you because, you put me in my rightful place
And I love the PRS cheques, that you bring

Cheap, never cheap
I’ll sing you songs till you’re asleep
When you’ve gone upstairs I’ll creep
And write it all down

Oh Shirley, Oh Deborah, Oh Julie, Oh Jane
I wrote so many songs about you
I forget your name (I forget your name)
Jennifer, Alison, Phillipa, Sue, Deborah, Annabel, too
Jennifer, Alison, Phillipa, Sue, Deborah, Annabel, too
I forget your name

I love your from the bottom of my pencil case
I love the way you never ask me why
I love to write about each wrinkle on your face
And I love you till my fountain pen runs dry

Deep so deep, the number one I hope to reap
Depends upon the tears you weep, so cry, lovey cry, cry, cry, cry

Oh Cathy, Oh Alison, Oh Phillipa, Oh Sue
You made me so much money, I wrote this song for you
Jennifer, Alison, Phillipa, Sue, Deborah, Annabel, too
I wrote this song for you

Pues sí, por lo menos Don Juan tenía la más noble y desinteresada motivación del placer por el placer y el pasar el tiempo. Los poetas y los cantantes románticos (entiéndase, los que se forran con ello) son, en comparación, la encarnación del mal.

En la vida, como en el amor, nada es lo que parece a primera vista y para mí esta es, por su mala leche, la canción anti-san-valentín que las bate a todas, y uno de los ejemplos más divertidos en la música pop de la técnica del puñetazo con guante de seda.

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